Roberto Risch. Catedrático de Prehistoria, Universitat Autònoma de Barcelona Presenta: Daniel Muñoz de Julián, Museo Arqueológico Nacional Este artefacto teutón de la Edad de Bronce, enterrado de forma ritual como ofrenda a los dioses, pertenece a una cultura de hace 3.600 años, y se considera la representación más antigua que se conoce de la bóveda celeste y de los fenómenos astronómicos. Se trata de un hallazgo arqueológico descubierto en el año 1999 en el monte Mittelberg, cerca de Nebra (Estado de Sajonia-Anhalt, Alemania), y consta de una placa de bronce redonda de 2 kg con un diámetro de 32 cm. Se sabe que el disco fue modificado conforme aumentó la comprensión de la ciencia astronómica. Los arcos que figuran en sus extremos representan la salida y el ocaso del sol, y su disposición revela un avanzado conocimiento de los solsticios.
Fuente: Museo Arqueológico Nacional de España
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