Fuente: https://www.dw.com
Por: Stuart Braun
Los glaciares de alta montaña formados durante la última glaciación están retrocediendo y volviéndose más inestables a medida que el calentamiento provocado por la quema de combustibles fósiles reduce las nevadas. Esa inestabilidad puede provocar el colapso de grandes masas de
hielo, desencadenando avalanchas de hielo y roca capaces de bloquear
valles fluviales antes de liberar enormes volúmenes de agua.
El derrumbe glaciar que provocó una especie de "tsunami de montaña" en Nepal y el Tíbet el pasado 26 de agosto, con miles de desaparecidos, ha vuelto a poner el foco sobre este riesgo. A diferencia del colapso glaciar de 2025
que destruyó la localidad suiza de Blatten, donde la población fue
evacuada a tiempo, la falta de sistemas de alerta temprana en el
Himalaya dejó a residentes y turistas expuestos a inundaciones repentinas.
¿Está el cambio climático detrás de los colapsos glaciares?
Los científicos sostienen que los derrumbes glaciares son
consecuencia de una compleja combinación de procesos relacionados con el
aumento de las temperaturas globales. Según Levan Tielidze, investigador especializado en geomorfología
glaciar de la Universidad Monash de Australia, el Himalaya no es un
entorno congelado y estable, sino un sistema dinámico donde interactúan
glaciares, nieve, permafrost, laderas rocosas, ríos y monzones.
"A medida que el clima se calienta, todos estos componentes cambian
al mismo tiempo, lo que permite que los peligros se encadenen unos con
otros", explicó a DW. Cuando roca, hielo y agua interactúan de forma cada vez más
impredecible en las montañas más altas del planeta, los flujos de
escombros pueden transformarse en inundaciones catastróficas muchos
kilómetros río abajo.
Uno de los precedentes más conocidos ocurrió hace casi 25 años en el Cáucaso ruso,
cuando el glaciar Kolka se desplomó sobre otro glaciar. La avalancha
recorrió más de 24 kilómetros y causó unas 125 víctimas mortales. "El desastre del glaciar Kolka fue una de las primeras señales del
aumento de la frecuencia y gravedad de estos peligros relacionados con
los glaciares", afirmó Tielidze.
Según Naciones Unidas, los glaciares de las montañas de Nepal han
perdido aproximadamente un tercio de su superficie en los últimos 30
años, lo que ha incrementado su vulnerabilidad. Para Dipesh Chapagain, científico sénior del Instituto para el Medio
Ambiente y la Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas,
existe abundante evidencia científica que relaciona las emisiones de
gases de efecto invernadero con el retroceso de los glaciares, el
deshielo del permafrost y las avalanchas de hielo.
"Estos cambios están aumentando tanto la frecuencia como la
intensidad de los desastres climáticos en las regiones montañosas",
señaló. Estos fenómenos se producen cuando el agua procedente del deshielo se
acumula e un lago que finalmente se rompe y libera una riada
devastadora. El número de estos eventos se ha multiplicado por cinco desde la década de 1950.
Según Tielidze, la más reciente avalancha generó a su vez actividad
sísmica equivalente a una magnitud aproximada de 5,2. Después, el flujo
de escombros cargado de agua recorrió cerca de 100 kilómetros por el
sistema fluvial. "Estos peligros están volviéndose cada vez más difíciles de clasificar", afirmó el investigador.
¿Puede la adaptación reducir los riesgos?
El caso de Blatten, en Suiza, mostró que la vigilancia intensiva
puede salvar vidas. Gracias al seguimiento detallado de la deformación
del glaciar y del terreno circundante, las autoridades pudieron evacuar
prácticamente a toda la población antes del colapso. Sin embargo, para Tielidze, el objetivo no debe limitarse a vigilar
lagos glaciares peligrosos. "Necesitamos sistemas integrados que
combinen observaciones por satélite, detección sísmica, monitoreo de
glaciares y laderas, medición de niveles fluviales, previsiones
meteorológicas y alertas automáticas", explica.
En episodios tan rápidos como el ocurrido en Nepal, incluso unos
pocos minutos de aviso podrían marcar la diferencia para las comunidades
situadas río abajo. Chapagain subraya además que los riesgos glaciares en el Himalaya
tienen un carácter transfronterizo, por lo que la cooperación regional
entre países es tan importante como los sistemas de alerta temprana.
Shreya K.C., de la organización Loss and Damage Youth Coalition, cree que el problema va más allá: "Hemos aprendido que podemos adaptarnos al cambio climático, pero no a un apocalipsis climático".
Los especialistas coinciden en que cualquier estrategia de adaptación
deberá ir acompañada de una rápida reducción de las emisiones que
impulsan el calentamiento global. "No podemos resolver un calentamiento
ilimitado mediante soluciones de ingeniería", advirtió Tielidze.
"Algunos peligros de montaña seguirán siendo impredecibles y algunos
cambios acabarán superando la capacidad de adaptación de las comunidades
y de las infraestructuras".
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