lunes, 26 de octubre de 2026

Video: "Cristina de Suecia y Bernini. Palabras, obras y omisiones" por Tommaso Montanari | Museo Nacional del Prado

 

 

En la Roma de la segunda mitad del siglo XVII la reina Cristina de Suecia y Gian Lorenzo Bernini estuvieron ligados por una relación que se diferenciaba completamente del esquema de relación entre los artistas y sus comitentes más habitual en su época. Una considerable cantidad de fuentes escritas, unidas a escasas, pero muy significativas obras de arte y algunos interrogantes todavía no resueltos, nos permiten reconstruir un importante mosaico en la historia cultural del arte en la Europa de la Edad Moderna. Trascurridos cuatro siglos desde su nacimiento, la personalidad de Cristina de Suecia (1626-1689) sigue siendo magnética y su figura, conformada con los más variados matices, brilla con luz propia. Abordar su memoria a través de la relación con las bellas artes y con el mecenazgo es una tarea hermosa e inagotable, la mejor prueba de lo que significaron sus iniciativas en el ámbito de la cultura europea de su tiempo. Su relación con el Museo del Prado, a través de la llegada de su colección escultórica después de la compra patrocinada por la reina Isabel de Farnesio en el siglo XVIII, es un precioso vínculo que estamos obligados a rememorar. En esta ocasión queremos seguir insistiendo en su gusto por lo tridimensional a través del contacto con los artistas italianos con los que mantuvo una estrecha relación y sólo el caso brillante de Gian Lorenzo Bernini, hablaría por sí mismo. Tampoco queremos olvidar esa conexión con el mundo de la Antigüedad clásica que, a través de sus lecturas, pero sobre todo del contacto directo con los testimonios materiales, marcaron su vida y sus intereses con un sello indeleble. Y todo ello dejando clara una intensa relación con España porque, a pesar de que la reina no estuviera nunca en nuestro país, fueron muchos los lazos que se pueden establecer en las materias más diversas y que suponen otro aspecto clave a la hora de incidir en la fascinación que aún sigue ejerciendo sobre nosotros quien fue conocida como la Minerva del norte, que también lo fue del sur.

Fuente: Museo Nacional del Prado

 

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